Archivo de la etiqueta: Del Nido

Pero no podrás engañar a todos todo el tiempo

Para empezar, hablemos de fútbol. El Sevilla ha sido superior a su rival en la primera mitad. Ya saben, ese conjunto con una afición más pendiente del resultado del Madrid y del Barcelona que del equipo de su ciudad. Sí, ese extraño lugar con una obsesión enfermiza, en todos los ámbitos, hacía cualquier cosa que huela a la capital de Andalucía. ¿Situados? Pues eso. Se ha empezado siendo muy superior. Tanto, que a los tres minutos Negredo perdona con la diestra a puerta vacía. Y se presiona, y se combina, y se crea peligro constantemente. Muy buenos minutos, y no son los primeros, de Kondogbia. Salvo algunos lunares negros en el plantel, actuación más que correcta en general. Casi lo mejor que hemos visto en casa esta temporada. Pero el tiempo pasaba y el dominio no se traducía en goles. En el fútbol las cosas no se merecen, o se hacen o no se hacen. Y el Sevilla no las ha hecho. Así que el buen juego no fue suficiente para que el marcador al descanso difiriera del inicial. Sigue leyendo

5 comentarios

Archivado bajo A toro pasado

Las ratas no huyen del barco

Ante todo, no nos queda más que pedir disculpas a nuestros lectores por la reiteración temática. No es nuestra culpa, pero aun así lo hacemos. ¿Qué más nos gustaría a nosotros escribir nuestras paridas habituales en secciones como la de Vete y no vuelvas, donde Koné y Romaric piden su sitio desde hace semanas? Y sería mucho mejor contar algo sobre el reparto televisivo, o echar la vista atrás y hacer algún reportaje de los de Memorabilia. Pero no, nos obligan a seguir hablando de lo mismo. Porque sería de tener muy poca vergüenza que, tal y como está el patio, nosotros nos sacásemos un artículo de cualquiera de los temas anteriormente citados en lugar de tratar los extraños acontecimientos que se vienen sucediendo últimamente en el Sevilla. Otra vez.

Sigue leyendo

27 comentarios

Archivado bajo Mejor fuera que dentro

Dame seis títulos y llámame tonto

PEX CORRESPONSALÍA SANTIPONCE Como decía mi santo padre cuando algo le jodía a traición, “muy contento estaba yo”. El buen señor estaba dotado de un sentido trágico de la vida, al moruno modo, en virtud del cual había de estar siempre alerta porque si no te dan un navajazo en un callejón a las cuatro de la mañana, ya te lo darán en una sucursal bancaria, encima, legalmente y de por vida. Con lo tranquilos que estábamos en PEX tocándonos los huevos, escribiendo sobre nuestros libros y nuestras capulladas, con la mente puesta en actualizar la bitácora con artículos sobre pretemporadas añejas, con Kevin Clifton McMinn y Villalba como invitados de honor; otros sobre fichajes presentes, pasados y futuros, con una sintaxis y unas subordinadas que es un primor leernos, nos joden la marrana organizando en fecha tan señalada como querida, honrada y respetada en la planta noble del Sánchez-Pizjuán, 18 de julio, esta zapatiesta. Sigue leyendo

35 comentarios

Archivado bajo Mejor fuera que dentro

Salchichas, seguros y el último vals

Pasado viernes, por la noche. No sé si fue en las cervezas de la tarde, durante la cena, con los cubatas de la noche o con lo que fuera que consumiera a lo largo de la madrugada y en los albores de la mañana del sábado. No alcanzo a recordar, la verdad. Pero si me acuerdo de la pregunta: “quillo, ¿te has enterado de lo de las salchichas?” Yo, claro, no supe de qué mierda me hablaba mi interlocutor, y me lo explicó someramente. Que le habían dicho que los banquillos del estadio los iban a poner en forma de salchicha. En ese estado de felicidad y despreocupación que proporciona el alcohol, los que escuchamos aquello sólo acertamos a creer que se trataba de una extraña broma de nuestro colega, que se habría pasado con los chupitos y le había dado por ahí. Dijimos dos o tres pamplinas, el tema no tuvo más recorrido. Seguramente, nos distraeríamos mirando algún grácil caminar de una jamelga o con cualquier otra cosa importante. Eso sí, al día siguiente, o el mismo día ya, o cuando fuera que íbamos, con el tiempo justo, camino del estadio, me lo volvió a comentar. Ahí, más lúcido y con la bofetada de realidad que supone contemplar el mundo desde un punto de vista no alcohólico, supe de inmediato que lo de las salchichas podría ser verdad. Y tanto que podría, es que ya estaba seguro. Justo en el momento en el que asocié esa imagen a dos palabras que no recomendamos pronunciar en voz alta en ningún callejón oscuro: Manolo Vizcaíno. Sigue leyendo

32 comentarios

Archivado bajo Mi reino por una lavadora

Modelo Cortés, o A.S. Siviglia (II)

“Asimismo se admiraban y espantaban de ver los caballos, y lo que hacían los españoles encima de ellos, y algunos pensaron que el hombre y el caballo fuese todo una persona, aunque esto fue al principio en los primeros pueblos; porque después todos conocieron ser el hombre por sí y el caballo ser bestia, que esta gente mira y nota las cosas.”

PEX CORRESPONSALÍA SANTIPONCE Fray Toribio de Benavente, alias Motolinía, que viene a significar “el pringao” en lengua náhuatl, comentaba esto hacia 1.530 sobre los indios mayas y mexicas que veían llegar a los españoles a caballo. Más o menos viene a decir, serán unos salvajes aficionados a sacarle el corazón aún palpitante a sus enemigos, tendrán como rasgo de belleza supremo la bizquera y por ello animan a los niños a cruzar los ojos, a ver si se les queda; serán bajitos, lampiños y cambiarán cuentas de vidrio por oro; pero gilipollas, gilipollas del todo, no son. Se dan cuenta de las cosas, las criaturas. Un franciscano zamorano, de hace cinco siglos, ya avisaba que, por chuflas que veas a los paisanos, tampoco es plan de tomarlos por imbéciles. Sigue leyendo

12 comentarios

Archivado bajo Hasta la victoria siempre

A.S. Siviglia

PEX CORRESPONSALÍA SANTIPONCE Publio Cornelio Escipión, el Africano, fundó esta insigne ciudad de Santiponce en el 206 a.C., en principio para que sirviera como lugar de reposo para soldados heridos o eméritos; alejarlos del poblacho turdetano insalubre construido a la buena de Dios en un terreno pantanoso y proclive a las inundaciones, cuya población era una panda de salvajes, insurgentes y terroristas que se negaban a una romanización que sólo podía traerles bienes como el alcantarillado, baños públicos, que buena falta les hacía, orden, progreso y un idioma digno de tal nombre. Híspalis llamaron los romanos a esta aldea llena de impresentables. A la primera ciudad romana fundada fuera de la península itálica (tomarse por culo ahora y siempre todos los que buscan orígenes ilustres para sus villorrios, que si Hércules, que si Julio César, cuando la realidad de la fundación fue un chiringuito en lo que hoy es el Patio de Banderas), le pusieron eso mismo, Itálica. Sigue leyendo

15 comentarios

Archivado bajo Hasta la victoria siempre

Manifiesto delnidista

PEX CORRESPONSALÍA SANTIPONCE Un fantasma recorre lamejorligadelmundo. El fantasma del delnidismo. Contra él se conjuran las potencias: madridismo, barcelonismo, medios de comunicación, editoriales, el FMI, el BM, el Circo del Sol, los circos tradicionales de caniches vestidos de gitana jugando partidillos de fútbol, también llamados prensa deportiva. A todo aquel que se opone al actual estado de cosas, se le llama delnidista. Todo el que disiente del reparto televisivo, delnidista. Todo el que deplora una liga con 30 puntos de diferencia entre segundo y tercero, delnidista. Todo aquel que tiene por punching-ball a la parienta, delnidista. Hora es ya que el delnidismo puro exprese ante todo el mundo sus aspiraciones, ideas y programa.

Sigue leyendo

7 comentarios

Archivado bajo Hasta la victoria siempre

Golgi ya lo advirtió

PEX CORRESPONSALÍA EN SANTIPONCE ¿Han visto a través de un microscopio una sección de cerebro, ya sea humano, ya sea de algún vertebrado? Las neuronas ahí, bien bonitas, con su núcleo, sus dendritas, sus axones. Les voy a contar cómo se hace. De todos es sabido que cualquiera puede ir a un depósito de cerebros y llevarse el que desee. Una vez dispongamos de uno no se coge un trocito y se mira a través de la lente. No. Un cerebro tiene una consistencia pareja a la que puede tener un bollo que dejamos bajo el grifo durante 20 minutos. Se deshace con solo tocarlo. ¿Qué hacer ante una putada más de la madre naturaleza? Se baña en parafina, lo que aquí se tira al suelo cada primavera dando lugar a resbalones, caídas, luxaciones de muñeca y cadera, hay quien lo usa para estos fines. Hay gente para todo. Una vez tenemos el cerebro bien compacto, hay que cortarlo bien finito, y digo bien finito. No como se le pide al charcutero que corte el chopped cuando estamos a día 26. Bien finito, bien finito, que se pueda ver a través de un microscopio óptico. Para ello usaremos un instrumento llamado microtomo. Ya saben, de mikros y tomé. Tomaremos la sección, a ser posible, de la corteza cerebral. Es donde las neuronas están a saco, en plan rave en Ibiza a las 12 de la mañana. Y dirá algún iletrado, y ya lo ponemos en el microscopio y a mirar neuronas ahí to potentes. No, paciencia. Si se hace eso no se ve más que una masa blanca en la que no se diferencia una mierda, las neuronas son incoloras. ¿Qué hacer? Pues teñirlas, alma de cántaro. La putada, al menos en el siglo XIX, es que si teñías la sección con las técnicas de la época, las teñías todas. Y ahí les aseguro que no se ve un carajo. Un montón de puntitos apiñados, algún hilillo (axones) por ahí perdido y poco más. Como quedar con alguien en la portada de la Feria. Trabajo de chinos. Entonces apareció uno de los pocos italianos dignos que ha dado la historia, el señor Camillo Golgi. Usando nitrato de plata consiguió teñir neuronas aisladas, con lo que aparecían como cualquiera ha podido ver hoy día, con todas sus cositas, y hasta se pueden apreciar alguna de las trillones de conexiones entre ellas, sinapsis y tal. Este rollo lo contaba mucho mejor el profe de histología, que era un grande. Consiguió exponer, con más de una década de antelación, la agria polémica por la cual Amy Farrah Fowler y Sheldon Cooper rompen, tomando la postura de la primera. Por si este hecho no bastara para ponderar como merece su hombría, el tío nos dotaba de unos microscopios bastante buenos pero que tenían un fallo. Había un tornillito, muy suelto, que si se le daba sólo un cuarto de vuelta hacia la dirección correcta hacía que todo el aparato se fuera a tomar por culo. Una especie de mecanismo de autodestrucción que este señor, a quien todavía observo en mis oraciones, nos conminaba a no ejercer bajo la clara admonición de que al que se le ocurriese tocar el tornillito le cortaba los cojones. Textual y en medio de toda la clase, petada de tías, por cierto. Como decía el capitán Willard del coronel Kurtz mientras leía su expediente en la lancha que surcaba el Mekong arriba: Qué huevos. Sigue leyendo

3 comentarios

Archivado bajo A toro pasado

La primera en los huevos

De nada sirvió todo el tinglado previo. De nada sirvieron los llamamientos, tan lacrimógenos como innecesarios. Como si los que van al estadio hubiesen fallado alguna vez. Ayer clientes, hoy aficionados, mañana ya veremos. De nada sirvió el alinear a lo mejor que se tenía disponible, que no es poco. Las hermosísimas camisetas amarillas de este año sólo se usarán cuando juguemos de visitante en un sitio. Ocho años seguidos inmersos en competiciones europeas que se van, de un plumazo, como si nada. Dentro de muchos meses, veintidós cabrones se estarán disputando en Rumanía esta competición, y nosotros compraremos un lote y nos daremos una vuelta por la calle a ver si nos ligamos a un par de guiris y si nos preguntan por el fútbol decimos que somos del Lugo. Esta es la mierda que toca este año. Y no hay más. Sigue leyendo

9 comentarios

Archivado bajo A toro pasado